En la parte analítica de la crítica se demuestra: que el espacio y el tiempo son meras formas de la intuición sensible, es decir, simples condiciones de la existencia de las cosas en cuanto fenómenos; que tampoco da nada por hecho mientras quede algo por hacer poseemos conceptos del entendimiento ni, por tanto, elementos para conocer las cosas sino en la medida en que puede darse la intuición correspondiente a tales conceptos; que, en consecuencia, no podemos conocer un objeto como cosa en sí misma, sino en cuanto objeto de la intuición empírica, es decir, en cuanto fenómeno. De ello se deduce que todo posible conocimiento especulativo de la razón se halla limitado a los simples objetos de la experiencia. No obstante, hay que dejar siempre a salvo -y ello ha de tenerse en cuenta - que, aunque no podemos conocer esos objetos como cosas en sí mismas, sí ha de sernos posible, al menos, pensarlos.
- 1. Exponer ideas y estructura argumentativa del texto.
Este texto de Kant pertenece a la crítica de la razón pura, dentro de la analítica trascendental. Trata de decir que no podemos conocer las cosas en sí mismas, pero sí podemos pensarlas porque tenemos intuiciones de ellas, que se captan por los sentidos.
La primera parte del texto explica la idea principal, argumentando que para conocer las cosas necesitamos fenómenos colocados en el espacio y el tiempo.
- 2. Explica el problema del conocimiento en Kant y desarrolla sistemáticamente la idea de su pensamiento.
Kant se encuentra entre el racionalismo y el empirismo, por lo que para plantear correctamente el problema del conocimiento empieza de cero. Como base se hace cuatro preguntas: ¿qué puedo conocer?, ¿qué debo hacer?, ¿qué me cabe esperar?, ¿qué es el hombre?; también distingue entre sensibilidad (pasiva, recibe sensaciones) y entendimiento (activa, estructura la realidad a base de ideas y conceptos no procedentes de la experiencia). Con ello quiere decir que con el entendimiento podemos conocer la realidad sin recurrir a la experiencia, sin embargo, Kant acepta que el conocimiento no puede extenderse más allá de la realidad.
Reflexiona sobre si la metafísica y la ciencia son conocimientos científicos, pero entre ellas hay diferencias. La ciencia es posible en condiciones a posteriori (gracias a la experiencia9 y en condiciones a priori (anteriores a la experiencia, trascendentales). Para averiguar si la ciencia tiene esas condiciones elabora y analiza juicios que se centran, sobretodo, en los sintéticos a priori, que amplían el conocimiento y son universales y necesarios.
Al contrario que Hume, Kant no confunde el "principio de causalidad" que es la ley universal y necesaria que el entendimiento aplica de forma universal y necesaria a todos los fenómenos de la experiencia.
Una vez admitido que existen juicios sintéticos a priori, Kant investiga que condiciones han de darse para que aparezcan esos juicios.
Para explicar los principios y límites del conocimiento Kant se basa en la crítica de la razón pura, que es analizar la facultad que todos tenemos de establecer los principios de conocimiento. Lo estructura en tres secciones, según tres facultades: ética trascendental, analítica trascendental y la dialéctica trascendental.
La ética trascendental es el estudio de las condiciones sensibles de conocimiento, sin las cuales sería imposible conocer. En ellas son imprescindibles el espacio y el tiempo, pues son formas a priori de la sensibilidad. El resultado es el fenómeno: unión entre condiciones e instituciones sensibles. También reflexiona sobre los juicios sintéticos a priori en las matemáticas, donde concluyó que, al igual que el espacio y el tiempo, éstas son necesarias y universales, sin excepción.
En la analítica trascendental explica la lógica aristotélica. Los sentidos nos ponen en contacto con las impresiones organizadas en el espacio y el tiempo, es decir, con los fenómenos, y es el entendimiento el que se encarga de interpretarlos. Un fenómeno está comprendido cuando podemos adjudicarle un concepto. Todos los conceptos no son iguales, un tipo son las doce categorías, cada una correspondiente a un juicio diferente. Las categorías (condiciones de nuestro conocimiento) son exclusivas y necesarias de los fenómenos y a su investigación le llamó "deducción metafísica de las categorías". Kant no sabe si existe la metafísica, pero la toma como existente, por lo tanto se pregunta "¿qué debo hacer?"
También hizo juicios sintéticos a priori en la física, ya que no estaba convencido de que las ciencias experimentales tuvieran validez en el principio de causalidad por experiencia. La causalidad es una categoría aplicable a todos los fenómenos con carácter universal y necesario. Concluye que lo juicios de la física cumplen las condiciones de los juicios científicos, pues son sintéticos a priori.
Deduce el noúmeno, que es todo aquello ajeno a la captación de nuestros sentidos (Dios, alma), son las cosas en sí que resultan incomprensibles.
La dialéctica trascendental es la crítica kantiana a las pretensiones del ser humano de alcanzar el conocimiento de las cosas en sí.
La metafísica es el conjunto de juicios a cerca de realidades que están más allá de la experiencia. El ser humano tiene tendencia inevitable en su Razón de Buscar lo incondicionado. La Razón del conocimiento intelectual tiende a buscar hipótesis cada vez más generales. Pero esto a veces hace que traspasemos los límites de la experiencia y perdamos objetividad. Hay tres ideas fundamentales que expresan el ideal sintetizador y totalizador de la razón sin proporcionar conocimiento objetivo. Son el ideal del mundo, del alma y de Dios. Este tipo d temas incognoscibles intentan ser explicadas a través de la metafísica, que posteriormente serán trasladadas a la ética en forma de postulados, pues no se saben si son verdad o no, aunque se toma como verdad.
Kant critica la ética materialista (con fin y medios) y propone la ética formal.
- 3. Relacionar el pensamiento de Kant con su marco histórico, sociocultural y filosófico.
Immanuel Kant nació en Prusia durante la época de la Ilustración, por lo que estuvo muy influido por la razón y por Aristóteles. Fue admirador de Hume a pesar de haber criticado su obra. Fue innovador como filósofo, pues entre otras cosas, propuso la ética formal que sustituyó a la materialista. Después de la Ilustración surgió otro moviiento, el Romanticismo, que también infuyó en él, al darle importancia a lo sentimientos sobr ela razón.
- 4. Explica el problema del conocimiento en otro autor de la Edad Moderna.
Hume fue un filósofo que inspiró a Kant posteriormente criticado por él.
Este filósofo divide el conocimiento entre impresiones e ideas. Las impresiones (aquellos que percibimos con los sentidos) fundamentan las ideas (aquello que el sujeto forma a partir de las ideas), por lo que su filosofía es psicologista. Es hombre puede asegurar las intuiciones, pero no las ideas, por lo que la idea de mundo, alma y Dios, no existen, puesto que no tenemos impresiones de ellos. Sólo queda el yo, que no se ha demostrado de forma causal (Hume rechaza la causalidad) sino de forma intuitiva. Pero tampoco es una impresión, porque no es ni fija ni constante. La identidad personal, que es memoria (suma de impresiones), se confunde con la sustancia del yo, que es impensable.
Divide el conocimiento en dos partes: las relaciones en las ideas, que se demuestran con la razón, sin apelar con la experiencia, por lo que son verdaderas. Es el caso de las matemáticas; y el conocimiento de los hechos, a través de experiencia, dependen de las impresiones y no es universal, por lo que es imposible. Este hecho lo explica argumentando que la causalidad no existe, algo que se había considerado imprescindible hasta entonces, pero lo que ha sucedido no tiene porqué repetirse. Al negar la causalidad, niega también la veracidad de la física y la metafísica. Llega a la conclusión de que sólo existen fenómenos y nada más; de que no se puede conocer lo que esté más allá de las impresiones, luego el racionalismo moral es imposible. No podemos justificar qué es lo bueno y qué e s lo malo, porque no hay normas morales que se fundamenten en la razón, sino que lo hacen en el sentimiento. Concluye que el emotivismo moral, al ser universal y desinteresado, es lo que hace los juicios morales.

Prefiero a Nietzsche, no sé por qué nunca llegué a tragar a Kant, quizá lo asocié mucho al idealismo hegeliano, pero quién sabe nunca es tarde para probarlo.
Un saludo.